2015
La Capital · Hamburguesería
La primera. La que empezó todo en 2015 y la que puso el listón: pan que aguanta, carne jugosa y hamburguesas de dos, tres o cuatro pisos para comer con las manos y sin ceremonia.

El grupo
Grupo Canalla es la gestión que hay detrás de La Capital, Cantamanyanes y Porco Dio. Tres restaurantes de Lleida que no se parecen en nada y que, sin embargo, se reconocen a la primera.
La idea
En 2015 abrimos La Capital. La idea era sencilla y bastante descarada: traer a Lleida el tipo de hamburguesería que por entonces solo se veía en Barcelona, y hacerlo sin complejos. De ahí el nombre, porque para nosotros la capital del mundo es Lleida.
Funcionó. Y en cuanto funcionó, quedó claro que lo que teníamos entre manos no era «un restaurante», sino una forma de entenderlos: producto de cerca, cartas pensadas de verdad, locales con carácter propio y cero solemnidad en el trato. Esa forma de hacer es lo que hoy llamamos Grupo Canalla.
Tres años después llegó Cantamanyanes, que recupera el bar de toda la vida —tapas, vermut, pollo al ast— y le quita el polvo. Y en 2020, Porco Dio, con horno de leña y masa de 72 horas, para demostrar que se puede hacer pizza napolitana en serio sin ponerse serio.
«Lleida tiene mucho potencial, solo necesita gente con ideas para sacarle todo el partido.»
Cómo hemos llegado hasta aquí
Ninguna apertura ha sido para crecer por crecer. Cada una resolvía algo que echábamos de menos en la ciudad.
2015
La primera. La que empezó todo en 2015 y la que puso el listón: pan que aguanta, carne jugosa y hamburguesas de dos, tres o cuatro pisos para comer con las manos y sin ceremonia.
2018
El sitio al que vienes a hacer el vermut y acabas quedándote a comer. Tapas de siempre hechas en casa, vermut de la tierra y una terraza que en cuanto sale el sol no cabe un alma.
2020
Masa fermentada 72 horas, harina Caputo, mozzarella fior di latte y horno de leña. Pizza fina de borde alto, hecha con el respeto que se le tiene a Nápoles y el humor que se le tiene a todo lo demás.
Cómo trabajamos
La gestión es común. La personalidad, de cada casa. Es lo que permite que un mismo grupo lleve una hamburguesería, una vermutería y una pizzería sin que ninguna pierda lo suyo.
Primero se decide con qué se cocina y de dónde viene. La carta sale de ahí, no al revés. Por eso las tres cambian a lo largo del año.
Nombre, local, música, vajilla y tono propios. Compartimos gestión, compras y criterio; no compartimos plantilla de decoración.
Un plato redondo con un servicio flojo no sirve de nada. Se cuida igual lo que sale de la cocina que cómo se sirve.
En La Capital hay opciones veganas y en Porco Dio cualquier pizza se puede pedir en versión vegana. Que nadie se quede fuera de la mesa.
Cartas y horarios públicos en la web de cada restaurante, con sus reservas abiertas. Sin sorpresas al pedir la cuenta.
Los nombres y el humor son parte del sitio. Lo que no es broma es el producto, la limpieza y el trato.
Dónde estamos


